viernes, 8 de noviembre de 2013

Silencio


Estalla el aire.
Se inflama. Pesa. Me colma. Me engulle.
Los ojos se manchan.
Los oídos chillan descontroladamente.
Los miembros tremulan.
El alma se arrodilla.

La vida exhala su raiz con la ingravidez del instante.
Sutura.
Engarza.
Mueve con un embate que hunde mar adentro.

El gusto se recrudece.
El tacto se encorva.
La voz se rompe.
Traga saliva arenada.

La vida pasa ante los ojos como flashes fotográficos: ciegas cartas grabadas en la retina. No recuerda si fueron ciertas o las soñó; o si fueron otros quienes acertaron o se amodorraron en el hastío de enero.

Arde la piel.
Se enfría el vientre.

Surca los labios la acidez del estómago venido arriba e hila un fino alambre de plata que voltea con violencia el polvo en una suerte de asma incontrolable.

Los párpados son más sólidos, llenos de lágrimas que nunca asomarán.
El sudor se confunde con el barro.
Huele a azufre y tierra mojada.
Quiebran los pulmones con sonido de contractura denudada.

Dolor o placer.
Marca de aceite en las fibras.
Envoltura de carne no deseada.

Ahora la respiración llega como retales, trapos que se vuelan con el viento, que se confunden en la lluvia recién llegada, como palabras en conversación de besugos, como estrellas fugaces en noche abierta de verano.

Y besan los labios la tierra y, con ellos, un amor infinito se muestra como flor abierta.

Ira, misterio, sollozo, calma, valor, quimera, anhelo, cansancio, cúlmen...

… silencio.

1 comentario:

val moreno dijo...

Precioso....esperamos mas..

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