martes, 8 de noviembre de 2011

Muerte de anhelo


Examen

Se abre el sueño de plata. Se precogniza en los posos que deja el té blanco. En el fondo de esa barroca taza duerme un piñón: majestuoso y liviano en su aguda perfección. La mirada recorre su silueta blanda y busca escrituras cuneiformes en sus indecibles angosturas. Solo señala manchas de caramelo en su escarceo de amor con el suave brebaje, las cuales, disimulando ser carmín en labios pasionales, trazan las lineas de lo que construye su destino de alondra.
En invierno, surcan las dobleces del cielo y buscan los orificios de la semilla. Se alojan en ella deseosos de ser torrente sanguíneo o corriente de pensamiento en cerebro. Así, se inoculan las ideas, sujetas a un patrón que se ingiere y se asimila visceralmente: física cuántica.
Nada queda al azar, si acaso ese matiz desordenado de dulzura al paladar que se encontrará de bruces con el golpeteo inquieto de quien quisimos ser y no fuimos.
Y, de esta manera, viviremos un nuevo renacer a cada sorbo despreocupado de templanza.

En ocasiones, la libación adquirirá un coleteo de angustia.Y recorrerá en escalofrío llano los peldaños del cuerpo, muriendo finamente, como gota que esparce el viento, contra la costra de que se viste la personalidad.

Nos recuerda, en su paupérrima calma, que debemos prestar atención al instante, a lo anacrónico, lo que marcará el peso del sueño, lo que nos dolerá en los oídos.

Así, la relatividad cobrará sentido en su pausa, y obtendremos, de entre los quejidos del lienzo que pintamos, una mirada esquivada de quien sí presta atención al cuadro: escucha endiablada que busca retorcidamente la polémica: espasmo de risa en tiempo de sombras.

Sus dedos, creyendo en el acierto, motearán palabras ilegibles, a reventar de libertad, maltratada libertad.

Muerte de anhelo.


1 comentario:

Spartan George dijo...

Hmm, realmente sugerente, me ha encantado...

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