
A mi pequeña siempre niña caneliblanca
Rabia, dolor, tristeza, olvido, muerte, fortuna, maldita fortuna allá en su laberíntica estancia donde el niño duerme tranquilo y seguro.
Divina complejidad ardida a yunque y fuego sin protección ocular, sin dudas ni remordimientos, sin resentimiento alguno, pues vaga es la esperanza de la fortuna en los perdidos en la ideática 1 existencia.
Producto efímero éste que perdura caducamente. Unos minutos tan solo tras la soberbia exposición del sacerdote proscrito pero que sigue sermoneando, cuyas palabras taladran hasta las paredes, tal es su martilleada reiteración, como si lo que pronunciase fuese todo pecado y malicia incomprendida por mis oídos, ya sordos de angustia por lo perdido inconcebiblemente.
Esas chispas desprendidas del hierro.
Todo resulta ya vacío, en blanco y negro, ni los verdes ni los azules de la ventana aúpan ya este amasijo cárnico.
¿Dónde reside aquella adolescencia infame de invencibilidad y tortura animática?.
Perdida es la persona que firma papeles ilegibles. Esa firma no cobrará sueldos algunos, ya sean de cuerpo o de alma.
Adiós a todos, porque no resurgirá más el Ave Fénix, como nunca lo ha hecho, porque en cada lucha murió la persona que fue, y porque se ha devorado a sí mismo pues no había contrincante al que matar descosidamente; ni antes, ni nunca, pues el ahora no existe.
¿Dónde estás amiga muerta?. Tu recuerdo no me ayuda, pues tu recuerdo no es tal, ni siquiera alimentándolo con soledad ganada en unas oposiciones llenas de sarcasmo.
No gana sentido esta guerra, ya perdida incluso antes de saber que se libraría de alguna manera atisbada.
La verdad no somete al vencedor, pues no hay vencedor, ni verdad alguna que muestre sus ojos azules, profundos, lóbregos y llorosos, pero vanidosos.
Verosímil es tu caída, amiga, pues nadie habrá de levantarnos del sucio suelo, quizás inexistente. Solo tú comprenderías mis palabras, aún sin hablar mi idioma. Tantas y tantas tardes de estío donde la presencia se hace consuelo y donde las palmaditas en la espalda bastan para echarte al fuego, allá en ese recóndito y oscuro agujero cuya tierra es al tacto reconocida por tus manos. Tal es este cínico destino.
¿Quién es el verdadero héroe?. De donde venga no tendrá nombre y no mirará a ambos lados del camino pues su mirada no es merecida, tal es su orgullo y su piedad fundidas, infinitas sin duda.
¿Qué haré sin tí ahora que la carrera ha terminado antes de llegar a la mitad del trayecto?. Son tantas las piedras del camino, las montañas, el peso gravitatorio que nos ata al suelo, que ya el vuelo, algo indigno, es imperceptible por mis sentidos mutilados congenéricamente. Las metas eran solo reflejos platónicos, sombras en las paredes cavernarias. Y lo seguirán siendo de aquí hasta el día no muy lejano del fin de la tragedia, quizás merecida después de todo.
La nobleza renacentista se urde en espumosa rabia. Lo maternal es ya humano hasta el extremo; y lo filial es despertado con el puño.
Palmas de manos que deben marcharse antes de la hora, purgatoria existencia, falsedad en harapos cuyos hilos se despuntan. Demasiado gastadas están estas ropas. El espejo de cada mañana se ha resquebrajado a manos de la desconfianza; y ahora, aún con miedo, busco tu imagen en su reflejo, amiga.
¿Por qué así, de esa forma?, ¿por qué toda esa sangre y dolor cancerígeno?, ¿por qué no en tu hogar?. Tú, que sí soñaste, debiste ser zancadilleada y reducida pues si no no habríamos quedado todos contentos.
Perdóname por ser cobarde, ya no queda valor en mí. La duda es ya un cuchillo en mi cuello y unos brazos esposando los míos. Sí, un ataque traidor por la espalda, pues ya estaba descuidado a sabiendas.
Recurso a la sentencia son estas palabras que leerás aun siendo medio ciega y sin conocimiento. Me comprenderás aun sin escuchar nada, pues todo estará ya dicho antes de pronunciar nada, siquiera susurros.
------------------------------------------------------------------------------------------------
1 Ideática: Fusión de dos concepciones. Por un lado, concepción de la existencia real a través del “mundo de las ideas” propuesta por Platón. Por otro lado, concepción de una existencia idealizada.
Rabia, dolor, tristeza, olvido, muerte, fortuna, maldita fortuna allá en su laberíntica estancia donde el niño duerme tranquilo y seguro.
Divina complejidad ardida a yunque y fuego sin protección ocular, sin dudas ni remordimientos, sin resentimiento alguno, pues vaga es la esperanza de la fortuna en los perdidos en la ideática 1 existencia.
Producto efímero éste que perdura caducamente. Unos minutos tan solo tras la soberbia exposición del sacerdote proscrito pero que sigue sermoneando, cuyas palabras taladran hasta las paredes, tal es su martilleada reiteración, como si lo que pronunciase fuese todo pecado y malicia incomprendida por mis oídos, ya sordos de angustia por lo perdido inconcebiblemente.
Esas chispas desprendidas del hierro.
Todo resulta ya vacío, en blanco y negro, ni los verdes ni los azules de la ventana aúpan ya este amasijo cárnico.
¿Dónde reside aquella adolescencia infame de invencibilidad y tortura animática?.
Perdida es la persona que firma papeles ilegibles. Esa firma no cobrará sueldos algunos, ya sean de cuerpo o de alma.
Adiós a todos, porque no resurgirá más el Ave Fénix, como nunca lo ha hecho, porque en cada lucha murió la persona que fue, y porque se ha devorado a sí mismo pues no había contrincante al que matar descosidamente; ni antes, ni nunca, pues el ahora no existe.
¿Dónde estás amiga muerta?. Tu recuerdo no me ayuda, pues tu recuerdo no es tal, ni siquiera alimentándolo con soledad ganada en unas oposiciones llenas de sarcasmo.
No gana sentido esta guerra, ya perdida incluso antes de saber que se libraría de alguna manera atisbada.
La verdad no somete al vencedor, pues no hay vencedor, ni verdad alguna que muestre sus ojos azules, profundos, lóbregos y llorosos, pero vanidosos.
Verosímil es tu caída, amiga, pues nadie habrá de levantarnos del sucio suelo, quizás inexistente. Solo tú comprenderías mis palabras, aún sin hablar mi idioma. Tantas y tantas tardes de estío donde la presencia se hace consuelo y donde las palmaditas en la espalda bastan para echarte al fuego, allá en ese recóndito y oscuro agujero cuya tierra es al tacto reconocida por tus manos. Tal es este cínico destino.
¿Quién es el verdadero héroe?. De donde venga no tendrá nombre y no mirará a ambos lados del camino pues su mirada no es merecida, tal es su orgullo y su piedad fundidas, infinitas sin duda.
¿Qué haré sin tí ahora que la carrera ha terminado antes de llegar a la mitad del trayecto?. Son tantas las piedras del camino, las montañas, el peso gravitatorio que nos ata al suelo, que ya el vuelo, algo indigno, es imperceptible por mis sentidos mutilados congenéricamente. Las metas eran solo reflejos platónicos, sombras en las paredes cavernarias. Y lo seguirán siendo de aquí hasta el día no muy lejano del fin de la tragedia, quizás merecida después de todo.
La nobleza renacentista se urde en espumosa rabia. Lo maternal es ya humano hasta el extremo; y lo filial es despertado con el puño.
Palmas de manos que deben marcharse antes de la hora, purgatoria existencia, falsedad en harapos cuyos hilos se despuntan. Demasiado gastadas están estas ropas. El espejo de cada mañana se ha resquebrajado a manos de la desconfianza; y ahora, aún con miedo, busco tu imagen en su reflejo, amiga.
¿Por qué así, de esa forma?, ¿por qué toda esa sangre y dolor cancerígeno?, ¿por qué no en tu hogar?. Tú, que sí soñaste, debiste ser zancadilleada y reducida pues si no no habríamos quedado todos contentos.
Perdóname por ser cobarde, ya no queda valor en mí. La duda es ya un cuchillo en mi cuello y unos brazos esposando los míos. Sí, un ataque traidor por la espalda, pues ya estaba descuidado a sabiendas.
Recurso a la sentencia son estas palabras que leerás aun siendo medio ciega y sin conocimiento. Me comprenderás aun sin escuchar nada, pues todo estará ya dicho antes de pronunciar nada, siquiera susurros.
------------------------------------------------------------------------------------------------
1 Ideática: Fusión de dos concepciones. Por un lado, concepción de la existencia real a través del “mundo de las ideas” propuesta por Platón. Por otro lado, concepción de una existencia idealizada.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada